Por: Carolina Cepeda M.
Terminator II, también dirigida por James Cameron, fue la película más cara en el término de su rodaje. Fue pionera en la utilización de ordenadores para generar la presencia del antagonista del filme.
Se le atribuyen cuatro premios Oscar en: mejores efectos visuales, mejor sonido, mejor maquillaje y mejor edición de sonido. Todo esto justificado, pues fue un gran salto audiovisual. Superó con creces a su antecesora.
Una vez más contó con el protagónico de Arnol Schwarzenegger, quien estaba en su mejor momento actoral.
Terminator 2, trailer
Esta película viene a cambiar la mentalidad del espectador, quien cree a raíz de lo visto en la primera versión, que los terminator son malos, seres casi invencibles capaces de destruir todo y sin asco de matar a los humanos de la forma más salvaje que se pueda pensar.
John Connor tiene 13 años, su madre Sarah está en el siquiátrico porque nadie le cree su versión respecto al futuro y el fin de la raza humana. Que por cierto cabe destacar que para las personas es mucho más fácil catalogar de locos a aquellos que vienen a romper los esquemas.
John Connor tiene 13 años, su madre Sarah está en el siquiátrico porque nadie le cree su versión respecto al futuro y el fin de la raza humana. Que por cierto cabe destacar que para las personas es mucho más fácil catalogar de locos a aquellos que vienen a romper los esquemas.
El terminator T-800 viene en rescate de John Connor para defenderlo de una nueva amenaza:
el T-1000. Un “prototipo poli amalgamado” de metal líquido capaz de copiar formas del mismo tamaño y así aumentar su poder asesino.
La figura de Arnold Schwarzenegger, como el Terminator, cambia radicalmente. Es en esta película donde por fin cada claro el funcionamiento del T-800. Este es manejado por un chip que controla sus funciones, el cual es re-programado en el futuro por John para que lo rescate de las posibles amenazas.
Terminator T-800 y John Carter

Aquí, al igual que en la última parte de la triología, se muestra una resistencia hacia las máquinas que se vuelve un tanto irónica al tener que usarlas para combatir al enemigo. Es como aquel dicho: “si no puedes contra tu enemigo, únete a él”. Lo que demuestra que por más que se busque una independencia de las máquinas igual serán estas necesarias.
Finalmente T-1000 es quemado en el ácido al igual que T-800. Sarah y John pese a la tristeza de haber perdido a su amigo robot, están tranquilos porque creen que pudieron impedir la guerra nuclear, al destruir la empresa que crearía a Skynet.
Lee la crítica a Terminator 2, aquí.


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